martes, 3 de diciembre de 2013

Sobre buscar trabajo

De los creadores de Todos los políticos son unos corruptos y Tanto título no sirve para nada, llega Si trabajo hay; malo, pero hay. Estos que lo saben todo deben pensar que los 6 millones de parados de España no trabajamos porque no queremos un mal trabajo, porque preferimos estar en casa de vacaciones tocándonos el higo y viviendo del cuento. O no, o queremos trabajar pero somos así de tontos y, a pesar de que hemos tenido ya muchos trabajos, de que estamos registrados en varias webs de búsqueda de empleo, dados de alta en el INEM y en contacto con montones de personas que conocen nuestra situación, seguimos sin ser capaces de encontrar un curro. Pero claro, todo esto lo dice la gente que no ha tenido la mala fortuna de perder su trabajo, o que han tenido la suerte de encontrarlo estando en el momento y en el lugar adecuado. También lo dice la gente que ya se ha acomodado en su casa porque tiene algún otro tipo de ingreso. Y, por supuesto, la gente mayor que no entiende que el mundo cambia a gran velocidad, y que las lecciones de vida de tiempos pasados ya no nos sirven de mucho. A todas estas personas les diría, de corazón, que antes de opinar sobre un tema tan delicado se informasen un poco, porque duele. Además, por muchas ganas de trabajar que tengamos, todos los puestos de trabajo tienen unos requisitos de acceso, cada vez más enrevesados y absurdos, y rara vez es posible cumplirlos todos. Menos aún si no se tienen estudios.

Porque aquí viene la segunda parte. En este bendito país se valora y se aplaude al que tiene dinero y al que mucho aparenta, y se menosprecia al que dedica su vida, su esfuerzo y su ilusión al estudio. Como si estudiar fuese un capricho o un privilegio. Pero esto pasa porque en este país hay mucho envidioso y mucho bocazas. Criticar y buscar la paja en el ojo ajeno es deporte nacional. Como lo es opinar de todo sin tener ni puta idea. Aquí permitimos que gente como Belén Esteban, princesa del pueblo y máxima representante de los analfabetos de España (muchos cientos de miles) publique un libro en su nombre. Aunque esté claro que ella no lo ha escrito, y el contenido sea una basura, será un superventas estas navidades. Pero un chaval que quiere investigar y presentar su tesis, para aportar su granito de arena a la comunidad científica, debe subsistir a base de becas roñosas, minijobs miserables o caridad familiar. A todos estos a los que estudiar les parece una pérdida de tiempo o una excusa para no trabajar "de verdad" solo les puedo decir una cosa: si todo el mundo pensase como ellos, en este país no habría médicos, abogados, veterinarios, periodistas, arquitectos, enfermeros, maestros y tantos otros profesionales que tanta falta nos hacen día a día. Tampoco habría investigadores, encerrados en sus laboratorios, para encontrar la cura de alguna enfermedad, o educadores indagando cómo trabajar con los jóvenes para erradicar las actitudes sexistas. Para poder ejercer todas estas labores hay que invertir mucho tiempo, dinero y esfuerzo. Pero en lugar de darles las gracias y reconocerles el mérito, se les pone verdes. O se les dice que se vayan fuera, a vivir aventuras...

Quiero mandar todo mi apoyo a los amigos y compañeros que no acaban de encontrar su lugar en el mundo. No dejéis de formaros, de buscar, de luchar por vuestros sueños. Seguid dedicando vuestra vida a eso que os apasiona, o lo que se os da bien, a lo que os reconforta. Seguramente nunca consigáis un buen sueldo, o reconocimiento y premios, pero nadie os podrá decir que no lo habéis intentado. Y seréis felices de verdad.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Un año más... ¡te quiero, pequeño!

Hace ya unos días que comenzaron las fiestas en honor a mi marido, y todavía quedan grandes eventos. Ayer tuvimos una bonita celebración con familia, comida rica, regalos estupendos y mucha ilusión. ¡Qué buen equipo hacemos en la cocina! Después dedicamos la tarde a nuestro ciclo de cine de superhéroes, en esta ocasión vimos Los cuatro fantásticos. Fue un gran día.

Nada en el mundo me gusta más que ver a David disfrutar y reírse, emocionarse con sus juegos y vivir sus aficiones con pasión. Hace casi cuatro meses que decidimos ser el uno para el otro y para siempre, y cada día soy más feliz. Nene, gracias por apoyarme en todo, por admirarme, por cuidarme, por quererme tanto y por hacerme reír. Te quiero mucho, pequeño. Te quiero y te querré siempre. ¡¡Feliz cumpleaños!!



Este fantástico trailer es obra de Javier Millán, de Impacto Producciones. ¡Gracias!

martes, 12 de noviembre de 2013

Sobre el vídeo Lucky Dog

Ayer, once del once, se celebraba el sorteo especial del cuponazo de la ONCE. Un año más, no nos ha tocado ni el reintegro. Nos gusta jugar todas las semanas porque, aunque no nos toque nunca ni una perra, fantasear con la posibilidad de ser rico es gratificante. David y yo nos hemos ilusionado tanto hablando de las maravillas que haríamos si fuésemos millonarios, que parece que ya lo hemos sido un ratito.

Y la verdad es que no nos hace falta serlo.

Os dejo un vídeo muy entrañable que encontré hace siglos por ahí y que hoy me viene a cuento. Si es que las mascotas son el mejor tesoro :-)

viernes, 18 de octubre de 2013

Sobre el vídeo ¿Te atreves a soñar?

Este vídeo lleva mucho tiempo circulando por Internet y de vez en cuando me gusta volver a verlo; considero que presenta un planteamiento muy interesante que a muchos se nos podría ocurrir en un momento determinado, sin llegar a teorizar tanto quizás, pero que dejamos pasar y llegamos a olvidar, ya que en el fondo sabemos -o queremos creer- que la vida es rutina, obligaciones, tareas y más tareas, alcanzar unos mínimos en determinados aspectos para poder disfrutar de una existencia tranquila, serena y feliz. Esa es la canción que llevamos escuchando tanto tiempo.

Bien es cierto que la estabilidad nos otorga seguridad y bienestar, y de esto somos mucho más conscientes cuando nuestro mundo tiembla; pero en días como hoy, si nos agarramos a eso, nos venimos abajo. Me canso de repetir que no hay derecho, que yo he cumplido con todo lo que me exigieron y aquí sigo, a verlas venir. Pero no podemos permitir que se salgan con la suya, no debemos desesperar. Ya vale, yo me planto. Yo si me atrevo a soñar.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Sobre los paradigmas de la educación

Como últimamente mi vida gira en torno al máster, me cuesta desconectar y pensar en otras cosas. En julio la vida tendrá otro color, y os contaré bonitas historias, pero hoy, sumida en plena vorágine de fin de curso, con trabajos, exposiciones, exámenes y demás lindezas, me voy a permitir la licencia de colgar y comentar un vídeo que ya subí hace un tiempo. Seguro que el vídeo lo habéis visto todos cien veces, lleva años dando la vuelta al mundo, pero mi visión ya no es la misma. Ahora me resulta mucho más interesante, y por eso quiero volver a compartirlo con vosotros.

Por mucho que los compañeros y yo bufemos al salir de clase, al final reconoceremos que sí, que hemos aprendido muchas cosas. Esta reflexión sobre el vídeo la entregué como parte de un portafolio de asignatura y a mi profesora y le encantó.

Cambiando los paradigmas de la educación - Sir Ken Robinson



En este vídeo, Sir Ken Robinson explica que muchos países están reformando su educación pública por dos motivos: la economía y la cultura. El sistema educativo busca formar a los estudiantes para que puedan incorporarse al sistema laboral de manera satisfactoria sin perder su identidad cultural.

Sir Ken Robinson critica que el sistema educativo actual sigue basándose en las premisas de una era diferente, la de la Ilustración y la Revolución Industrial, que diferenciaba a las personas en base a su capacidad académica. La terrible consecuencia de esta creencia es que muchas personas brillantes no tienen aspiraciones académicas al no sentirse capaces de llegar más lejos, viéndose desplazadas hacia unos trabajos que requieren poca cualificación y en los cuales las posibilidades de promoción son más limitadas, anulando así la opción a la movilidad social.

Por otra parte, hace alusión a la cantidad de estímulos que reciben hoy en día los estudiantes. Viven en una sociedad que los bombardea de información, rodeados de dispositivos que acaparan su atención y, sin embargo, en las aulas se les exige concentración en unas dinámicas y en unos contenidos que no despiertan su interés. Eso provoca que muchos alumnos sean diagnosticados con el Síndrome de Déficit de Atención, cuando sólo un minúsculo porcentaje de ellos realmente lo tiene, haciéndoles pasar por el sistema educativo de puntillas, adormilados, anestesiados, sin disfrutar plenamente de la experiencia educativa.

El autor afirma que el sistema educativo actual está modelado según las necesidades de la industria y que, de hecho, está estructurado como una fábrica, con horarios y timbres, separación de materias, agrupación de alumnos en función de su edad, y no de su desarrollo psicosocial o madurez, etc., sin tener en cuenta la diversidad del alumnado y las capacidades o necesidades individuales.

Por eso considera imprescindible una renovación del sistema educativo, un cambio de paradigma, que fundamente la educación en el desarrollo del pensamiento divergente: que los estudiantes sean capaces de encontrar diversas soluciones o respuestas a un problema planteado, y no solo una, la que les enseñan en la escuela. Robinson afirma que mediante un estudio que llevó a cabo a lo largo de décadas, quedó demostrado que todas las personas tenemos la capacidad para desarrollar este tipo de pensamiento, pero que la estandarización de la educación nos conduce a pensar que sólo hay una respuesta correcta, anulando nuestra capacidad de pensar de manera divergente.

Por último, el hecho de atomizar a las personas empobrece la experiencia educativa. Los alumnos y alumnas rinden mejor y desarrollan mejor sus capacidades cuando trabajan en colaboración con otras personas, cuando además de lo académico entra en juego la interacción social.

Reflexión:

Uno de los principales problemas con los que nos encontramos a la hora de educar es la falta de motivación por parte del alumnado, que no ve la utilidad en lo que aprende, ni cree en la clásica premisa de que, cuanto más se estudia, mejor posición laboral y social se podrá obtener, lo cual no deja de ser comprensible dada la situación de crisis en la que nos encontramos.

No se trata sólo de una crisis económica, sino también de valores. Es por tanto una crisis estructural que afecta a todos los ámbitos de la vida de las personas.

Considero que el hecho de regular la enseñanza facilita la adquisición de una serie de conocimientos y habilidades por parte del alumnado de una manera homogénea, garantizando unos mínimos para todos los estudiantes. Esto en principio no es algo negativo, ya que favorece la igualdad de oportunidades, pero siempre y cuando hagamos un esfuerzo por atender a la diversidad de nuestras aulas. Ni todos los alumnos ni todos los grupos son iguales, así que los docentes tendremos que ser capaces de adaptar el proceso educativo a las necesidades particulares de cada uno. Los profesores debemos conocer los intereses de nuestros alumnos y alumnas, así como sus conocimientos previos, para que el aprendizaje sea realmente significativo, útil y duradero.

Además, nuestro sistema educativo actual ya no está basado en el sistema de copiar y memorizar, como sucedía hace no muchos años. Ahora en los centros se busca que los niños y niñas tengan ilusión por aprender, que disfruten de la estancia en el colegio, que aprendan a hacer cosas por sí mismos, que sean creativos y autónomos y que todo el proceso de enseñanza-aprendizaje tenga repercusión en su futuro.

Por eso debemos potenciar sus mejores cualidades, estimularlos y motivarlos, para sacar lo mejor de cada uno. No se trata sólo de formar al alumnado en determinado campo académico; se trata de orientar a nuestros estudiantes para que se desarrollen como personas independientes, maduras, tolerantes, con espíritu crítico; de dotarlos de herramientas para que sepan desenvolverse en la vida de manera satisfactoria y puedan alcanzar el éxito.

Por último, considero de vital importancia favorecer el clima de aula, establecer relaciones positivas y motivar a los alumnos y alumnas, ya que ellos son los completos protagonistas de su aprendizaje.

Deben estar realmente interesados en adquirir conocimientos y dispuestos a asumir la responsabilidad y el esfuerzo que el aprendizaje conlleva.

sábado, 11 de mayo de 2013

Sobre los recortes en educación

Con motivo de la reciente huelga en el sector educativo del 9 de Mayo quiero rescatar un texto que presenté a una profesora del máster hace unos meses. Mi indignación sigue creciendo por momentos. Somos muchos los que sufrimos la impotencia de ver que nos están arrebatando el futuro de las manos, haciéndonos vivir situaciones precarias, sin poder asentarnos, prosperar ni hacer planes de ningún tipo. Cuando escribí esta reflexión no estaba tan irritada como ahora, pero igualmente quería compartirla con vosotros.

"Basándome en los principios fundamentales de la Ley Orgánica de Educación actual vigente, quiero señalar que una educación de calidad es el medio más importante del que dispone una sociedad para conseguir que sus ciudadanos desarrollen sus capacidades al máximo y conformen su propia identidad personal.

La educación es una fuente de riqueza muy valiosa, ya que permite la transmisión y renovación de la cultura, sustentada en una serie de conocimientos y valores, como son la solidaridad y la tolerancia, garantizando a todas las personas el ejercicio de una ciudadanía democrática, responsable, libre y crítica. Una educación a la que puedan tener acceso todos los habitantes de España, sin discriminación de ningún tipo, es la manera más eficaz de constituir nuestra sociedad de una manera avanzada, dinámica y justa.

Además, sólo mediante la educación se puede alcanzar el ideal de sociedad meritocrática que garantice una verdadera igualdad de oportunidades entre los ciudadanos. El acceso a la educación debe depender únicamente de las preferencias y capacidades de cada individuo, y no del poder adquisitivo de su familia. Alcanzar un nivel de estudios adecuado facilitará que los estudiantes puedan optar a puestos de trabajo dignos, en base a sus cualificaciones y especializaciones, promoviendo el desarrollo de la economía y el progreso de la nación.

Por eso mismo, considero imprescindible que el gobierno se comprometa a proporcionar una educación de calidad, pública y gratuita, a todos sus ciudadanos. La actuación del gobierno actual dista mucho de este ideal planteado sobre educación igual para todos. Con su política, está promoviendo la educación privada, por medio de conciertos y ventajas fiscales, entre otras medidas, abriendo así una brecha entre una enseñanza privada elitista y una pública deficiente y con escasez de recursos.

Algunos de los efectos nefastos que está desencadenando esta política de recortes, pude apreciarlos en la realidad de las aulas durante mi estancia en un centro de prácticas.

Una de las consecuencias más terribles que se padece en los centros es el aumento de alumnos por aula. Con un número tan elevado de estudiantes, resulta difícil, cuando no imposible, llevar a cabo una enseñanza eficaz, atendiendo a la diversidad del alumnado y haciendo a los estudiantes partícipes de su proceso educativo mediante el seguimiento individualizado. Sencillamente porque los profesores no dan abasto.

Así mismo, los padres con menor poder adquisitivo también se ven perjudicados al haberse eliminado una serie de ayudas escolares como la gratuidad de los libros de texto. Las asociaciones de madres y padres de alumnos trabajan en la búsqueda de alternativas, como el préstamo, para que todos los alumnos puedan tener acceso a libros. Además, en algunos centros públicos, los alumnos echan en falta instalaciones, como por ejemplo, un laboratorio o una sala de informática. Aunque los espacios existen, apenas contienen material con el que trabajar en condiciones, lo que dificulta la adquisición de conocimientos y empobrece la experiencia educativa de los menores.

Otro de los inconvenientes que se padece actualmente en los centros públicos es el incremento de las horas lectivas de los profesores. Los docentes, además de sus horas lectivas, necesitan otra serie de horas para preparar materiales, reunirse y coordinarse con su departamento, atender a padres y a alumnos, trabajar con el departamento de Orientación, etc. Por lo tanto, al tener que trabajar ahora más tiempo en el aula, disponen de menos tiempo para coordinación y otro tipo de tareas importantes, teniendo que convocar reuniones en recreos y momentos de descanso y no pudiendo atender a tantos alumnos o padres como desearían.

Todos estos hechos no son más que algunos reflejos de lo que está suponiendo la política de recortes en nuestro país. En estas condiciones, es imposible proporcionar una educación de calidad e igual para todos; el poder adquisitivo de las familias va a condicionar qué tipo de enseñanza van a recibir sus hijos, lo que los va a condicionar a la hora de aspirar a un trabajo digno y de prosperar en el mundo laboral."

viernes, 15 de marzo de 2013

Sobre La Hora del Planeta

El sábado 23 de Marzo, a las 20.30 horas, se llevará a cabo un apagón durante una hora como un compromiso con la sostenibilidad del planeta. Se trata de una campaña de sensibilización contra el cambio climático.

La Escuela Creativa de Radio TEA FM se une a este compromiso en favor de la sostenibilidad y durante tres horas (de 19.30 a 22.30) pondrá en antena un programa especial. Podéis encontrar más información aquí. ¡No os lo perdáis! Si no tenéis opción de escucharlo, más adelante seguro que estará disponible en Ivoox.

Hace un par de años tuve la ocasión de participar en el programa especial de La Hora del Planeta con algunas aportaciones y fue una experiencia fantástica, me reí muchísimo, en especial con mi compi Victoria y nuestros Consejos de la abuela curandera. Nunca dejará de asombrarme la capacidad creativa que tienen mis compañeros.

Como sigo en mi línea de mono de micro, quiero compartir con vosotros un par de pequeñas piezas que edité para el especial de hace dos años, espero que os gusten.

Cuento Verde, interpretado por Reyes, Antonio y una servidora.



Poema reciclado, interpretado por todos los miembros del TCR 3.1.

martes, 5 de marzo de 2013

Sobre el radioteatro

Siempre me surge la vena creativa cuando apenas dispongo de tiempo, y qué rabia me dá. Llevo unos días escuchando los podcast de algunas grabaciones que hice con mis compañeros de TEA FM a los que echo muchísimo de menos. Y tengo un mono de micrófono... 

Tengo ganas de grabar, de locutar, de reirme con las tomas falsas, pero sobre todo de seguir aprendiendo. A base de escucharme, me doy cuenta de todas las cosas que se pueden mejorar y perfeccionar, y ahora sólo estoy deseando que acabe el curso para ponerme con ello de nuevo, con muchas ganas y con mucha ilusión.

Hasta que llegue el momento de reengancharme al equipo TEA, me conformaré con escuchar sus grabaciones y ver sus fotos. Mientras tanto, quería compartir con vosotros un pequeño texto que preparé a modo de introducción para las jornadas sobre radioteatro; qué mal lo pasé ese día, era un manojo de nervios, no había dormido, me temblaban la voz y las rodillas, y aún con todo, Paco me dijo que estuve radiante. Con fans así da gusto ;-) ¡Muchas gracias!

El radioteatro, ayer y hoy

Al comienzo de los felices años veinte, tanto en Estados Unidos como en algunos países de Europa comenzaban las emisiones regulares de radio. Era el despertar de la telegrafía sin hilos, el broadcasting norteamericano, la radio propiamente dicha.

Las palabras y la música que llegaban a los hogares levantaban pasiones entre la población. Hasta entonces la prensa había sido el único medio de comunicación para las grandes masas, pero la radio era el único medio capaz de ir de una zona a otra de una manera ágil y rápida, atravesando fronteras sin depender de un soporte, ofreciendo un nuevo espacio al que la prensa nunca podría llegar.

Donde hay palabras hay narración, y de la mano de ésta surge la ficción sonora. Es una manera perfecta de llevar la literatura a la radio, al alcance de cualquier ciudadano.

El máximo exponente norteamericano de este fenómeno es, por supuesto, La guerra de los mundos, adaptada e interpretada por Orson Welles en el 38, en la cual se narra una invasión alienígena en forma de noticiario. Esta obra conmocionó a la sociedad, que fue consciente del inmenso poder de los medios de comunicación.

El radioteatro y las radionovelas se convierten en una forma de entretenimiento y de cultura popular al que recurren las familias para disfrutar sus ratos de ocio doméstico. En las décadas de los 50 y 60 en España, la ficción radiofónica alcanza su máximo esplendor. Todos recordaréis títulos como Simplemente María, Ama Rosa o Matilde, Perico y Periquín. Yo sinceramente no los conocí, pero me consta que mi abuela no se perdía ningún episodio, y como ella, millones de personas en toda España.

Con la llegada de la televisión, la radio debe reestructurarse y adaptarse a la nueva situación. La audiencia comienza a sentirse más atraída por la ficción en imágenes, más espectacular en principio y que además demanda menos esfuerzo imaginativo y de concentración.

A partir de los años 70 comienza un lento pero inexorable declive de este género hasta desaparecer por completo a mediados de los 80 de las parrillas de programación españolas. El radioserial parecía muerto.

En la actualidad no son pocas las personas, tanto profesionales como radioaficionadas, que están intentando recuperar este género perdido, produciendo y realizando piezas de ficción sonora. Las nuevas tecnologías son un punto fuerte en el desarrollo de estas obras, ya que los nuevos soportes como el podcast fomentan la producción y la distribución de contenidos sonoros por la red de una forma muy sencilla y con herramientas presentes prácticamente en cualquier hogar.

Y ahora me gustaría que nos planteásemos una cuestión. ¿Los nuevos profesionales de la radio se dedicarán exclusivamente a la información o algunos se atreverán a devolver a la radio su carácter formativo y lúdico a través de la ficción sonora?

domingo, 17 de febrero de 2013

Carta a un amigo

David insiste en que si sigo escribiendo cosas como la anterior, voy a empezar a caer mal...

Obviamente me lo dice para tomarme el pelo, pero la realidad es que lo que escribo hay que saber leerlo; ya lo pone en los requisitos para entrar aquí: tener la mente abierta.

La cuestión es que os invito a todos a que hagáis una reflexión similar sobre lo más valioso que tenéis: vosotros mismos.

Seguiría escribiendo, pero un amigo ha compartido conmigo un vídeo que expresa lo que pienso de maravilla. Aquí os lo dejo, espero que os guste.

Sobre las buenas notas

Durante todo el periodo de exámenes, como suele suceder, me sobrevinieron las ganas de leer, de escribir, de inventar y de superar nuevos retos. Pero claro, las horas eran limitadas, mi cuarto estaba inundado de folios, y además, si no estudio, me entra cargo de conciencia, así que decidí posponer todas las actividades lúdico-creativas para después de las pruebas.

Y, como es habitual también, después del tremendo esfuerzo intelectual por atrapar conceptos para que no se los lleve el viento, y poder desparramarlos en las hojas que dictaminarán mi aptitud (o mi carencia de ella), el cuerpo se resiente, hace como pluf, la tensión ya no está y se queda todo blando. Incluido el cerebro, que está como espeso, lento, perezoso. Licuado.

Han sido cuatro meses de infarto. He tenido que redactar un montón de trabajos e incluso un listado de los trabajos que tenía que entregar, con sus correspondientes formatos, números de páginas, indicaciones varias; amén de un calendario multicolor con las fechas de entregas y plazos. En ocasiones era más agotadora la gestión de las tareas, que la realización de las mismas. Por no mencionar las relaciones humanas: complejas, latosas, pero enriquecedoras, lo reconozco.

Hace cuatro meses estaba asustada. Temía no llegar a todo. El máster prometía ser duro. Además estaba comprometida con el trabajo de cada tarde con mis niños, con las posibles colaboraciones audiovisuales que surjen de vez en cuando y con el resto de responsabilidades, como mantener mi casa bonita y digna, compras, recados, gato, amigos, familia, mi futuro marido... Muchas cosas. Demasiadas. Adiós al ocio, al descanso y a las horas extra de sueño de los fines de semana.

Así ha sido. Días largos, interminables, mucho café y careta de zombie. Pero me ha mantenido despierta la ilusión de todo lo que está por llegar cuando el máster se acabe.

Ahora que acabo de pasar el ecuador del curso, puedo afirmar que todo el esfuerzo ha merecido la pena. No sólo me he dado cuenta de que no tenía sentido tener miedo, porque con dedicación, ilusión y esfuerzo, hasta los retos más complicados se alcanzan. También me he demostrado a mi misma, una vez más, que valgo mucho, que sé más cosas de las que aparento y que soy capaz de enfrentarme a cualquier cosa.

Han sido tantas las personas que, con su arrogancia y prepotencia, me han hecho pensar lo contrario, que había llegado incluso a dudarlo. Pero esas personas no merecen la pena -son unas ignorantes y seguramente se sientan frustradas por algo-.

Sé que el mundo en el que vivimos no reconoce este tipo de méritos o virtudes, y que la gloria y el estatus se alcanzan por otras vías. Pero ya me da igual. Yo sí sé que soy una chica sobresaliente, y eso es lo que importa.

Gracias a todos los que habéis hecho estos meses más llevaderos. Sois un tesoro :-)

sábado, 26 de enero de 2013

Sobre el profesor educador

Estas son unas observaciones que redacté tras leer el capítulo El profesor educador del libro Ser profesor, una mirada al alumno, de Pedro Morales Vallejo. Debido a que me encuentro en pleno proceso de inmersión en el fascinante mundo de la docencia, y estoy aprendiendo un montón de cosas, me ha apetecido compartir mi análisis con vosotros. Si pincháis en los enlaces podréis acceder al texto completo, así como a la web del autor.

El profesor educador de Pedro Morales Vallejo me ha hecho reflexionar sobre la esencia de la profesión docente y las pautas a seguir para desempeñar una labor educativa eficaz y satisfactoria en el aula.

Aunque es evidente que no existe un listado de normas infalibles, ni nada parecido a un decálogo del profesor ideal, si que quedan recogidas en este capítulo una serie de actitudes clave que nos ayudarán a los futuros docentes a ejercer una influencia positiva en nuestros alumnos y a conseguir un proceso de enseñanza-aprendizaje fluido y gratificante, motivando a nuestros alumnos para que consigan sus metas, esperando grandes cosas de ellos y mostrando una actitud de entrega y dedicación hacia ellos. A fin de cuentas, la enseñanza es
una profesión vocacional y si algún docente no lo siente así, nunca será un educador, ni tampoco un buen profesor.

El buen profesor debe evitar los prejuicios, para lo cual debe tomar conciencia de que todos sus alumnos tienen el mismo derecho a ser educados, todos necesitan en mayor o menor medida la orientación del profesor y todos pueden llegar a ser adultos brillantes. No se trata
sólo de formar en determinado campo académico; se trata de orientar a los alumnos para que se desarrollen como personas independientes, maduras, con espíritu crítico; de dotarlos de herramientas para que sepan desenvolverse en la vida de manera satisfactoria y puedan alcanzar el éxito.

Esto es especialmente importante si se trabaja con adolescentes, ya que se encuentran en pleno proceso de desarrollo psicosocial y afectivo, están definiendo su personalidad y se están empezando a plantear qué quieren realmente en la vida. Una mala intervención de un
educador durante la adolescencia puede repercutir de manera muy negativa en el alumno, pudiendo llegar a marcarle de por vida. La realidad es que los docentes no pueden limitarse a ser profesores de contenido, ya que los alumnos pasan un gran número de horas en los
centros escolares y toman a los profesores como modelos de referencia. De ahí la importancia de que los docentes eduquen en valores, tanto de manera directa como indirecta, mediante su actitud en el aula.

Desde mi dilatada experiencia como alumna, puedo afirmar que me he encontrado con muchos de los casos y ejemplos que nombra el autor del escrito.

En algunas ocasiones, la pasión con la que un profesor ha guiado mis pasos hacia el aprendizaje de unos contenidos ha hecho que sintiera fascinación por su materia, y gracias a su interés y su actitud me he considerado capaz de alcanzar el éxito, descubriendo con
satisfacción que podría llegar a ser realmente buena en ese campo profesional, aumentando mi autoestima y mi seguridad en la vida.

Sin embargo, y por desgracia, estos han sido unos pocos. Son muchos los profesores que han pasado por mi vida sin dejar huella, no tanto por su actitud negativa, sino por la ausencia de cualquier tipo de relación o interés por ambas partes. También los ha habido que han
provocado en mí el efecto opuesto al del buen profesor descrito en este libro. A base de desprecios, exigencias carentes de sentido (o al menos, no explicadas correctamente al alumnado) y calificaciones injustas consiguieron desmotivarme hasta el punto de llegar a
aborrecer sus materias, cuando ellas por sí mismas no eran en principio aborrecibles, haciéndome sentir que era “mala” en algo, lo cual puede llegar a resultar muy frustrante a pesar de no ser cierto.

Curiosamente, incluso en el máster de formación de docentes podemos encontrar a algún profesor que no se preocupa de mucho más que de dar su contenido, indiferente a las situaciones personales de sus alumnos, y que emplea unas metodologías cuestionables. Pero
como de todas las experiencias de la vida podemos obtener una lección, consideraré que este tipo de profesor al menos me está mostrando cómo no debo proceder cuando sea docente, si realmente quiero conseguir que mis alumnos disfruten de una experiencia educativa plena.

Desde mi corta experiencia como docente he de decir que me siento más segura y satisfecha con mis clases cuando establezco buenas relaciones con mis alumnos. Como afirma el autor del libro, esto no siempre es sencillo, pero la intención de lo que quiero ser siempre está ahí. Todos cometemos errores, y la clave está en no negarlos, sino en aprender de ellos, para ser cada vez mejores profesionales. Por tanto, también considero que una relación justa y honesta con los alumnos es la esencia del profesor educador, intentando que así lo perciban los estudiantes, puesto que no se trata sólo de ser un buen profesor, sino de demostrarlo.

sábado, 19 de enero de 2013

Sobre el paro

Esta semana, abrumada entre trabajos y exámenes, se me acercó uno de mis profesores para decirme que había curioseado mi perfil en LinkedIn, y que le había sorprendido mi curriculum, por la cantidad de cosas que había hecho en mi corta vida; que estaba muy bien. Un simple comentario como ese ha hecho que vuelva a coger las riendas de mi vida con mucha más energía y entusiasmo.

Pues eso, que os paréis unos minutos a pensar. Que igual no tenemos trabajo, pero sabemos muchas cosas. De hecho, no creo que seamos conscientes de todo lo que sabemos. Y además hemos acumulado montones de experiencias que nos han permitido desarrollarnos como buenas personas, responsables, autónomas, libres y críticas. Y eso no nos lo va a quitar nadie.

Mientras tengamos eso claro en la cabeza, nada conseguirá derrotarnos. Así que ya podéis salir a la calle con ilusión, en busca de vuestros sueños, que por ahí andan. No os rindáis. Y sobre todo, ¡arriba ese ánimo!

Ha llegado a mi una cita de William James: "el pájaro no canta porque esté feliz, está feliz porque canta". Me viene de maravilla para presentaros este vídeo que circula por la red, batiendo records de reproducciones, y que me ha encantado.

Flashmob en una oficina del paro de Madrid (Carne Cruda 2.0)



Era inevitable que me emocionara con algo así.

No olvidéis que las nubes no están ahí siempre. Con el tiempo se van y permiten al sol brillar con toda su intensidad.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Sobre mis alumnitos

No os podéis imaginar cuánto echo de menos mi aula de plástica, su olor a pintura, su radiadorcito en la esquina, su pequeña pizarra, los veintipico pares de ojos expectantes mirándome... No hay día en que no dedique unos minutos a pensar en mis alumnitos de estudio del año pasado. Fue una lástima no poder continuar con ellos este curso, aunque lo cierto es que no tengo ni medio minuto libre como para enganchar un trabajo más. Ojalá pueda volver a estar pronto al frente de un aula, contestando las mil y una preguntas que rondan sus cabecitas.

Con mis niños de este curso estoy muy contenta. Se esfuerzan, aprenden mucho y lo pasamos fenomenal. Tenemos conversaciones de lo más interesantes y es una pasada ver cómo absorben todo lo que les cuento, ¡son pequeñas esponjas! Pero si tengo que escoger una entre todas, me quedo con esta conversación que tuve con Laura el curso pasado en clase:

- ¿Por qué los nazis querían matar a Ana Frank y a su familia?
- Porque eran judíos.
- O sea, que vivían en Judea.
- Er... No, cielo, vivían en Ámsterdam.
- Ah. ¿Y por qué los católicos y los judíos nos llevamos tan mal?
- Cariño, no nos llevamos mal... ¿Cómo nos vamos a llevar mal si Jesús era judío?
- ¿¿Que Jesús era judío?? ¿En serio?
- Claro, ¿no lo sabías?
- Pensaba que era Católico.
- Si, claro, iba a misa todos los domingos, se veía a sí mismo ahí, presidiendo, colgado en una cruz...

No es que sea una borde, de verdad. A veces, cuando les tomas un poco el pelo, lo cazan más rápido y ellos solitos descubren las respuestas a sus grandes incógnitas. Los adoro.


jueves, 19 de julio de 2012

Sobre las musas

2011 fue un año complicado. Raro, duro, largo, con sus más y sus menos. Pero al fin terminó. Y cuando creíamos que las cosas no podían ir peor, llegó 2012. Recuerdo que lo empecé con ilusión. ¡Hay tantas cosas por hacer todavía! Pero aún estamos en julio y yo ya estoy agotada. He conseguido acumular montañas de anécdotas, novedades y experiencias. Pero la inspiración me abandonó. Cuando tenía cosas que contar, no tenía tiempo; cuando sacaba un rato libre, no tenía ganas. Me he visto, casi sin darme cuenta, involucrada en una nueva profesión de la que tengo mucho que aprender todavía. La buena noticia de hoy es que me han admitido en el máster de profesora de secundaria, algo que me venía quitando el sueño desde hacía un tiempo. Tengo muchas más buenas noticias, pero por desgracia algunas malas les hacen sombra. Sé que las fuerzas para salir adelante las encontraré en la ilusión por todo lo que está por llegar, pero a veces la mente humana es cruel, y lo que me invade es la inseguridad, la desconfianza y la nostalgia. Y para escribir porquería, prefiero quedarme callada.

jueves, 5 de enero de 2012

Ya vienen los Reyes

Aunque la mayoría sabéis lo que opino de la Navidad y de los eventos que la rodean - no voy a escribir todos los años lo mismo - el hecho de que vuelva a haber niños en mi vida hace que me sienta de otra manera. No sólo trabajo con niños encantados con sus regalos, también algunas de mis amigas, que ya son mamis, me explican emocionadas la sensación de que la magia ha vuelto a sus casas. Los nenes aún son pequeños y no se enteran de mucho, pero se ve la ilusión en sus ojos cuando contemplan el árbol brillar con sus lucecitas y al Papá Noel cantarín subir y bajar por la chimenea. Para el año que viene ya serán cómplices de la mentirijilla infantil más tierna del mundo. No es que me hayan entrado las prisas ni mucho menos, pero sí sé que la Navidad volverá a tener sentido para mi el día que pueda compartirla con mis pequeños.

Aunque la magia me duró poco porque me descubrieron pronto el pastel, conservo muy bonitos recuerdos de aquella época. Ya la semana previa a que vinieran los Reyes Magos, mi hermano y yo nos pasábamos las tardes enteras con la pandereta y el tamborcillo cantando villancicos delante del Belén que mis padres habían adornado con tanto esmero.

Era un Belén entrañable, con unos muñequitos de grandes ojos, y lleno de luces de colores. Cada año mi mamá lo ampliaba comprando alguna figurita nueva. El niño era demasiado pequeñito, así que lo sustituimos por uno de más categoría, precioso, aunque más grande que sus padres. Bueno, a fin de cuentas él es el protagonista. Los Reyes Magos, que iban a pie los pobres, ascendieron un invierno y les compramos camellos, colocados a un extremo de la mesa, y cada día mi hermano y yo los avanzábamos dos pasos. Estaba todo perfectamente calculado para su llegada la noche del cinco. Gabriel colgaba de una estrella fugaz de corcho y purpurina plateada, y a su lado en el tejado, aguardaban los pitufos. ¡No podían faltar los pitufos! Entre las tres palmerillas del oasis de papel de plata, acechando entre las sombras, se encontraban las tortugas ninja, y el pastorcillo cagón debía esconderse tras las casitas en busca de intimidad. Un año, acudieron al portal unos invitados singulares: nada menos que Willy Fog con su mujer Romi, y sus compañeros Tico y Rigodón. La tropa al completo. Tampoco podían faltar la Hello Kitty y Calimero. Todos ellos a adorar al niño. ¡Era el Belén más bonito del mundo!

La noche del cinco, después de haber visto un anticipo en la cabalgata y tras una cena de fiesta, tocaba preparar la llegada de los Magos y toda su corte. Colocábamos turrones con frutas escarchadas, copitas de coñac y algún polvorón. Pero no nos olvidábamos de los camellos: para ellos, unos vasos de leche y una lata de galletas. Había que dejar una rendija de la ventana abierta para que pudieran entrar, y una notita de agradecimiento por sus regalos. No consigo recordar como podía dormir entre tanta emoción. Pero lo hacía feliz. Y a la mañana siguiente... ¡magia! Sé que mis padres se esforzaban en darme bonitos regalos, pero lo que recuerdo con más cariño es la sensación inocente de que todo era verdad, la merienda estaba a medio comer, los camellos habían acabado con las galletas y había una nota con mi nombre escrita por los Reyes. Una pasada :-)

A los pocos años, el doloroso momento de descubrir la realidad llegó. Es un chasco enorme para un niño. El único consuelo que te queda entonces es que pasas a ser cómplice de todo el montaje para hermanos o primos más pequeños. Que también tiene su gracia.

Una noche de Reyes, siendo mi hermano y yo más mayores y aún sabiendo que por casa no iban a venir, esperamos a que nuestros padres estuvieran profundamente dormidos para levantarnos de madrugada y darles una sorpresa. Con el mayor sigilo posible, colocamos bajo el Belén todos los zapatos que encontramos por la casa. Todos, incluidos los de mis muñecos, y los de la Barbie (que igual eran veinte pares). Todo el recibidor estaba lleno de zapatos de todos los tamaños y colores. A la mañana siguiente nuestra sorpresa debió cautivarles, porque nos encontramos en algún zapato un billete de mil pesetas, ¡toda una fortuna!

Hace tantos años de aquello que a veces siento que perteneció a otra vida. Pero los bonitos recuerdos siempre quedan ahí. Ahora sólo me queda esperar con ilusión que vengan a nuestra vida unos pequeños y poder compartir con ellos toda esta magia.

Feliz navidad y feliz año nuevo :-)

martes, 20 de diciembre de 2011

Sobre toda una vida

Papá y Mamá cumplen hoy 35 años de casados :-)

Os deseo mucha felicidad y que os queráis más aún cada día. Deseo también poder disfrutar de una vida en pareja ejemplar como la vuestra, basada en el cariño, el respeto y la confianza. Que sigáis siendo el uno para el otro, que cada día os fascinen de nuevo los detalles y virtudes del otro que, en su día, os enamoraron. Que olvidéis algunos malos ratos y os ríais juntos de vuestras manías y defectos.

Por toda una vida juntos, felicidades. Y gracias. Os quiere vuestra hija :-)


No tengo una foto de la boda, pero la conseguiré ;-)

lunes, 28 de noviembre de 2011

Sobre los médicos

Desde que comencé la dieta, me han salido endocrinos por todas partes. No consigo entender como quedan gordos en el mundo, ¡con lo fácil que es tener el cuerpo perfecto!

Se me cae mucho el pelo, a puñados, pero todo el mundo sabe que es por el otoño. Sin preguntas, sin pruebas, sin análisis de sangre... Todo el mundo menos yo, claro. ¡Me quito el sombrero!

Y es que es verdad. ¿Por qué malgastar varios años estudiando tanto en una facultad de Medicina? ¿Para qué todas esas prácticas, residencias y guardias? Total, en Saber Vivir nos van a explicar LO MISMO.

Si además de Medicina en general quieres ser un experto nutricionista, no tienes más que prestar atención a los anuncios. Todos sabemos que el pan no engorda, sólo lo que metes dentro. Y el integral es mejor aún, para TODO. Igualmente los yogures son beneficiosos para todo tipo de enfermedades, ya que nos proporcionan un escudo contra agentes patógenos varios que debemos evitar a toda costa, sean lo que sean esas temibles criaturas. El bollycao con extra de leche aporta calcio y cientos de cosas beneficiosas para los niños, y las pizzas de Casa Tarradellas son muy sanas y naturales, contienen todos los ingredientes de la dieta perfecta. Por supuesto, para cenar, un buen tazón de cereales, o en su defecto, barritas de alpiste, porque nos hará cagar como reyes y por ende, seremos más felices e iremos saludando a todos los desconocidos que nos crucemos.

Pero yo, que soy una rancia y una anticuada, prefiero seguir escuchando la opinión de mis médicos, aunque me cueste algún pinchazo.

Sobre las preguntas de los niños

Los niños de mi clase, como todos, son muy preguntones. A menudo me dejan fascinada con sus reacciones o su manera de percibir el mundo. Vamos cogiendo confianzas conforme avanza el curso y cada día que pasa me interrogan más sobre mi vida personal. Son muy cotillas. Intento explicarles las cosas a su manera, pero no siempre encuentro la respuesta correcta, supongo que lo conseguiré a base de años de experiencia. Por ejemplo, no les he dicho que estudié Comunicación Audiovisual porque dudo que sepan qué es. Cantidad de adultos desconocen esa licenciatura, así que no será fácil explicársela a un niño. Además piensan que tengo como mucho 10 años más que ellos, lo cual es muy halagador, pero ese detalle da pie a situaciones de lo más absurdas.

La otra mañana, Blanca, una simpática niña, algo revoltosa, me dio conversación.

- Profe, ¿tú que estudias?
- Ay cielo, yo ya estudié todo lo que tenía que estudiar.
- ¿Fuiste a la universidad?
- Pues si, a estudiar periodismo.
- Hala... qué chuli... ¿y en qué trabajas?
- Pero vamos a ver, ¿no me ves aquí contigo? Esto es mi trabajo.
- Ah... claro. Bueno, pero sólo es una hora. ¿Qué haces el resto de día?
- (Silencio incómodo) Pues... otras cosas, ejem... Doy clase a otros niños y les ayudo con sus asignaturas (obviemos la realidad, sólo doy clase a una niña y de una asignatura).
- Entiendo. Pero... ¿y no has pensado en trabajar de periodista?
- (Grrrr... maldita sea) Esto... jaja... ja... me encantaría tener respuesta a esa pregunta... ¿¿No tienes deberes??

Bendita inocencia.

martes, 22 de noviembre de 2011

Sobre Ken Robinson

Sir Ken Robinson, educador y escritor británico, es experto en aprendizaje creativo y educación artística. A finales de los noventa, al frente de un comité sobre educación, publicó el Informe Robinson, que ponía de manifiesto la escasa importancia que se le daba a la creatividad en el proceso educativo en las escuelas.

En este vídeo suyo podemos contemplar un análisis de la estructura educativa, de su evolución a lo largo de la historia, de los problemas que presenta en la actualidad y de una posible solución o conclusión.

Podremos no estar de acuerdo con alguna de sus observaciones y argumentos, pero creo que merece la pena verlo, por su contenido ilustrador y también por la técnica de grabación empleada, que es bonita y original. Además, el tipo parece la mar de simpático.

Ken Robinson: Changing Paradigms. Cambiando los Paradigmas de la Educación.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Sobre la suerte

Acontecimientos recientes han reforzado una serie de pensamientos que tenía respecto a la suerte, tanto buena como mala, y de cómo influye en la manera de percibir la vida para algunas personas.

Yo no creo en la suerte. Evidentemente no reniego de la existencia de dicho concepto, definido por la RAE como circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede, entre otras cosas. La suerte como término no es una cuestión de fe. Lo que no me gusta es que la gente lo utilice para argumentar o excusar dichos actos o sucesos de sus vidas. No creo que alguien pueda tener mala suerte crónica como si de una maldición se tratara, o buena suerte gracias a sus astros y sus ángeles. Las cosas suceden y punto. Existe el azar, existen las coincidencias, las casualidades, unas veces nos irán las cosas bien y otras mal, pero la actitud ante estas situaciones depende únicamente de nosotros mismos.

Voy a poner un bobo ejemplo de algo que me acaba de suceder.

El uno de noviembre, festivo, a las 9 de la mañana, la policía se presenta en mi casa para convocarme a participar como suplente de Presidente en una mesa electoral de mi barrio. Me acabo de empadronar aquí, tengo cientos de vecinos, me tocó participar en una mesa en las anteriores elecciones... ¿Qué probabilidades hay de que esto suceda? Yo creía que pocas, y sin embargo me citan de nuevo. Tengo que pegarme un buen madrugón el domingo de las elecciones, luego no puedo salir el sábado. Además ese fin de semana es el cumpleaños de David, y no se va a Burgos a celebrarlo con su familia por quedarse conmigo. Ya sabéis que acudir a la cita es obligatorio, tanto para titulares como para suplentes. Qué queréis que os diga. Yo creo que esto es tener MUY MALA suerte...

El veinte de noviembre, día de las elecciones, acudo a mi cita puntual, como buena ciudadana, a cumplir con mi obligación. Son las ocho. Apenas he dormido cuatro horas. En el colegio electoral andamos casi todos nerviosos, los primeros en llegar somos los suplentes, por supuesto, porque estamos deseando largarnos de allí. Van apareciendo los titulares y de repente la veo, es ella, mi presidenta, organizando la mesa como si llevara el cargo en la sangre. Qué alegría. Colaboramos un poco para dejar el lugar en orden, hacemos cuatro chistes, y a las nueve menos cuarto algunos suplentes abandonamos el lugar. Yo hago parada técnica en la pastelería y acudo a casa de mis padres a disfrutar de un fantástico desayuno. Después vuelvo a mi casa a pasar un tranquilo domingo junto a David. ¡Qué BUENA suerte tengo!

Sé que soy una afortunada porque mis amigos y conocidos no paran de repetírmelo. ¿Sólo has estado media hora? Ves, no era para tanto. ¡Qué suerte has tenido! Ya sabía yo que no te tocaría, ¡si es que nunca me haces caso! ¡Tanto agobiarse para nada! 

Sin embargo la noche anterior yo me sentía bastante desafortunada. ¿Y si me llega a tocar? ¿Qué me habrían dicho esas personas? ¿Saben que si citan suplentes es porque cabe la posibilidad de que el titular no acuda?

La cuestión es que aquí tenemos una estupenda balanza, un suceso de mala suerte frente a otro de buena suerte. Mi manera de entender este caso es que todo depende de la actitud de cada uno. Por eso no existe la suerte. Me han sucedido una serie de cosas que podrán gustarme más o menos, podré afrontarlas con humor, con entusiasmo o con mala leche, pero son cosas que pasan. Porque a fin de cuentas, la vida es eso, cosas que nos pasan.

Nuestro ánimo influye demasiado en la percepción que tenemos de estos sucesos. Hay gente feliz por naturaleza, se adapta a lo que le toca y vive la vida con ilusión, se siente afortunada porque la vida tiene cosas maravillosas. Por desgracia, hay más personas angustiadas por naturaleza, que sufren mucho por cosas inevitables, y ellos mismos se colocan el estigma de desgraciados. Desde luego, cambiar de actitud en ese punto es muy difícil.

Evidentemente los problemas de cada uno son los más importantes del mundo, pase lo que pase a nuestro alrededor, y mal de muchos no es consuelo de nadie. Por eso, cada vez que nos pasa algo que no nos agrada, nos cuesta ver el lado positivo y nos sentimos desdichados. Creemos que tenemos MALA suerte. Sin embargo, cuando los problemas son de los demás, enseguida sabemos cómo solucionarlos, o cómo asumirlos de una manera menos terrible. Incluso podemos a llegar a pensar que los demás apenas tienen problemas, luego tienen BUENA suerte.

Y no me gusta.

Ale, me voy a comprar un cuponazo, porque puede que me haga millonaria, o puede que no.