jueves, 27 de enero de 2011

Sobre Qualytel

Había tomado la decisión de olvidar para siempre a esta empresa y todos mis fatídicos encuentros con ella. No se merecen ni un pequeño hueco en mi pensamiento. Pero luego consideré que quizás a alguien que se encuentra atrapado en una vorágine de entrevistas absurdas buscando algún curro, le pueda servir de algo esta información.

Todo comenzó en el mes de noviembre. Mi tía sabía que andaba buscando un curro nuevo en Zaragoza, que no es tarea fácil, y mucho menos encontrar algo orientado a mi profesión. Así que me sugirió que contactara con estos señores, los de Qualytel, porque se encontraban en pleno proceso de selección de teleoperadoras que atendieran a los clientes de Vodafone. Pensé que no sería mala idea presentarse, no parecía un trabajo en el que hubiera que comerse mucho el tarro, y un dinerillo extra me vendría de perlas hasta encontrar otra cosa.  

Editado el 25/02/2016, por críticas vertidas en los comentarios: el trabajo de teleoperador es, en general, feo, repetitivo y poco gratificante, pero no especialmente complicado, siento si a alguien le ofende mi opinión.

Tenían varios anuncios publicados en Infojobs en los cuales no sólo solicitaban agentes, también coordinadores y supervisores de campaña. Decidí contactar con ellos directamente por su web, envié mi currículum para la candidatura de coordinadora y esperé.

Tan sólo un día. En seguida se pusieron en contacto conmigo para comunicarme la fecha de la entrevista. Fenomenal, así da gusto. Y allí me fui. En la primera entrevista, que era grupal, la responsable de recursos humanos nos vendió la moto como quiso. Se suponía que Qualytel buscaba una nueva plantilla debido a una gran expansión de sus plataformas. Nada de contratos temporales o campañas cortas, quería formar bien a sus nuevos empleados para que se sintieran a gusto como en su propia casa. Todos empezábamos de teleoperadores, ya que eran partidarios de la promoción interna, y nos aseguraron que al buen trabajador le esperaba un futuro brillante en la empresa. Salvo el sueldo, que no era más que el mínimo pactado en el convenio, todo lo demás parecía maravilloso. Horarios flexibles, buenas instalaciones, formación continuada... Vamos, un chollo en los tiempos que corren. En mi entrevista personal me metí en un lío sin ser consciente. La encargada me dijo que, debido a mi formación, podía encajar en cualquier departamento. Le pedí estar en el de "puntos", porque allí trabajaba mi tía, pero ella me convenció para que entrara en "retenciones", un área muy interesante y además con buen horario, en el que seguro que me iría muy bien. Dije que estaba interesada en hacer 40 horas, que era más dinero, sin ser consciente en aquel momento de que eso implicaba una jornada partida (y yo estaba a la espera de que me admitieran en un curso de radio por las tardes). La culpa fue mía, lo sé, en las entrevistas me pongo nerviosa y si me acribillan a información tiendo a decir a todo que sí, por si las moscas, que siempre estaremos a tiempo de decir luego que no. Después, en frío, en casa, ya es otra cosa. Pero bueno, me tranquilizó pensar que yo todavía no había firmado nada.

A los pocos días empezó la formación. Nada menos que dos semanas, por supuesto sin remunerar, para entender todos los entresijos de la empresa, aprender a manejar las aplicaciones y memorizar las ofertas de Vodafone. Fascinante. Creo que lo único positivo que saqué de aquella experiencia fue que pude ver con mis propios ojos toda la maraña de engaños y estafas que caracteriza a las compañías de telefonía e Internet. Estas se merecen un post a parte.

Editado el 25/02/2016 para responder a críticas: aclaro que la formación es sin remunerar por si alguien desconocía este dato. En mi opinión, es una pantomima, te roban tu tiempo y ni siquiera te enseñan realmente a utilizar sus odiosos sistemas. Las personas que ven bien no pagar la formación supongo que son las mismas que, cuando están puteadas en sus curros, no quieren que los demás se quejen o intenten tener mejor situación. Es decir, "si yo estoy mal, pues todos mal", y así nos va. En España nos bajan los salarios a lo bestia y no podemos hacer nada porque siempre habrá gente dispuesta a aceptar menos... Lo honrado sería hacer un proceso de selección todo lo exigente que quisieran y, una vez elegidos los trabajadores, entonces formarlos (cobrando, claro). Las empresas españolas exigen gente formada y con experiencia pero no se quieren gastar un euro en hacer mejorar las competencias de sus propios empleados, es muy triste. Eso de reinvertir en el negocio propio no se estila, solo quieren beneficios y más beneficios a costa de pagar cada vez menos y exigir más.

A lo que iba. Al principio, en el curso, todo lo pintaban maravilloso. El que iba a ser nuestro coordi nos contaba cosas similares a las de la estupenda de rrhh. Le comenté al chico que en la entrevista había dicho que me interesaban las 40 horas, pero que lo había pensado mejor y quería sólo 30, ya que estaba esperando que me concedieran un curso de radio por las tardes. Ningún problema, me dijo. Bien, a partir de aquí empieza lo bueno.

Nunca me ha gustado hacer demasiado caso a la rumorología, y mucho menos si proviene de gente charlatana, de la que habla por hablar y dar la nota, pero el caso es que todo apuntaba a que esto no era tan bonito como lo pintaban. Unos afirmaban que el anuncio de Infojobs llevaba puesto años. Que siempre andan con el rollo de la expansión, y crear plantilla, y bla bla, pero que es todo mentira. Otros me aseguraron que esta empresa cobra subvenciones del fondo europeo por dar las formaciones, que por eso está constantemente dando cursos a gente (cursos de carácter selectivo, puedes hacer el curso pero luego no incorporarte al trabajo). También me comentaron que después reciben más subvenciones por hacer contratos, y más si son a jóvenes, o a mujeres, o a inmigrantes... y en general, a parados de larga duración. Por eso contratan a mucha gente de golpe y la echan al mes... El coordi en el curso ya nos comentó orgulloso que incuso habían sido entrevistados en un informativo de Aragón como empresa que luchaba contra la crisis creando cientos de puestos de trabajo, lo cual les hizo recibir aplausos y flores. Enhorabuena...

Fueron pasando los días, y cada vez recibíamos más información. El coordi nos fue comentando más cosas del funcionamiento interno de este lugar, y cuánto más sabía, más profunda era mi depresión. El departamento de "retenciones" era realmente el de las bajas. O sea, personas que llaman cabreadas con Vodafone (muy seguramente con razón) a las cuales tenemos que liar con promociones y ofertas o regalitos tontos con el fin de que no se vayan. Si aún con todo deciden irse, vamos a marearlas, haciendo que se sientan impotentes para que, aunque sea por no complicarse más la vida, decidan no darse de baja. Genial. Siempre he soñado con dedicarme al engaño y la mofa...

Editado el 25/02/2016 para responder a críticas: si aclaro en qué consiste el departamento de "retenciones" es porque no todo el mundo que me lee está familiarizado con la terminología de los centros de atención al cliente. Dudo que sea algo tan obvio. Lo de las estafas en retenciones no lo digo por Qualytel, lo digo por Vodafone y todas las empresas de telefonía en general. He pasado como usuaria por muchas y en todas intentan engañarte ofreciéndote regalos sin comentarte la letra pequeña. Soy experta en cambiarme de compañía y me ha pasado de todo con muchas de estas empresas.

Continuamos. Para mejorar la situación nos informaron de que sólo teníamos derecho a los descansos de cinco minutos y a uno largo de veinte establecidos por convenio, no acumulables, y además, en cada descanso había que fichar y sellar en varios sitios diferentes tanto al irte como al volver. Siento ser tan clara, pero si te da una cagalera, malamente te las vas a apañar en 5 minutos de los cuales hay que descontar más de dos que tardas en fichar. El coordi nos instaba a que llegásemos al trabajo a menos cuarto, ya que a parte de la ceremonia de fichaje, debíamos encender ordenadores y aplicaciones más lentas que el caballo del malo, y a las nueve en punto tenía que entrar nuestra primera llamada. Y lo mismo al irnos, no podíamos cerrar el equipo a menos cinco. Por otra parte, la media de las llamadas no debía superar los cuatro minutos, y cuando estuviéramos gestionando papeleo, teníamos que abrir una aplicación cronómetro y no tardar más de cuatro minutos por documento. Perdonarme, pero esas maneras de trabajar me parecen absurdas y abusivas. No debería ser ni legal tener semejante control sobre los trabajadores, lo cual además genera estrés y tensión. Los viernes publican unas listas con el tiempo que se ha excedido cada uno, "Alberto, 50 segundos, Pepe, 30 segundos, etc". Alucinante.

Editado el 25/02/2016 para responder a críticas: he trabajado como teleoperadora en otra empresa de Madrid y, después de una buena campaña, me ascendieron a coordinadora. El convenio de contact center, que es por el que se rige Qualytel y he comentado antes, lo tengo bastante mirado y además he tenido que explicarlo cuando he dado formaciones a mis agentes. Pero, desde luego, en aquella empresa de Madrid, no eran ni de lejos tan controladores como en Qualytel. Por supuesto que había que trabajar todas las horas del contrato, y no hacer el vago. Avisábamos de los descansos por filas para que no se cayera el servicio, pero siempre intentábamos que salieran juntas las personas que tenían más relación o amistad entre ellas. Yo también salía de vez en cuando con ellas, para conocerlas mejor. Pero ni mucho menos había que estar metiendo códigos en el PC ni en una máquina. Sólo había que pasar una tarjeta para salir o entrar del edificio (nosotros y el resto de empresas alojadas en el complejo). La gente se levantaba del ordenador para ir al baño o para atender una llamada personal urgente sin necesidad de comunicarlo en ninguna aplicación o de pedir permiso a un coordinador, simplemente ponían la centralita en pausa. Por supuesto, a los coordinadores nos quedaba constancia de ello, pero no le dabamos importancia, tan sólo hablábamos con un agente si se excedía demasiado en sus pausas durante varios días. Si no no. Además, en aquella empresa también controlábamos la duración de las llamadas, pero sólo como algo orientativo de cara al cliente que nos contrataba, no como exigencia o reproche al trabajador. Allí la calidad prevalecía sobre la cantidad. Respecto a las listas de tiempos excedidos, allí estaban, no gano nada inventando una tontería así.

Durante la formación tuvimos la ocasión de conocer en la plataforma a nuestros futuros compañeros, lo cual fue una gran experiencia para abrirnos los ojos. Todos afirmaban estar trabajando allí a la desesperada por no tener nada mejor, y además seguían buscando curro intensamente para salir de aquel lugar espantoso. Unos me aconsejaron no aceptar el trabajo, porque lo más probable es que tanto dolor de cabeza fuese en vano y no durase allí más de un mes. Otros me dijeron que si te lo tomas con calma, te sacas un dinero y punto, pero que cualquier viernes puede ser el último. Porque claro, comunican los despidos con unos 20 minutos de antelación. Nos comentaron que, de todas las personas que se incorporan después de la formación, apenas un dos o tres por ciento supera el periodo de prueba, la manera estrella de despedir a gente sin tener que indemnizarla. El office y los servicios estaban empapelados con panfletos de sindicatos que informaban sobre despidos, sin previo aviso, de personas de baja y embarazadas. Una maravilla de lugar.

La gota que colmó el vaso fue que me llamó mi tía a pocos días de acabar mi formación para decirme que la habían despedido. Así, por las buenas y sin motivo aparente. Ella, bien considerada por sus superiores, trabajadora y puntual, a la puta calle por que sí. Ella, ¡y los noventa de su promoción! ¡Esta vez no quedó ni uno! Con una terrible sensación en el estómago y de bastante mala leche fui a hablar con mi coordinador. Le recordé que me incorporaba el lunes y que todavía no sabía mi horario, y el curso de radio era muy importante para mí. Después de darse cuatro paseos y hablar con algún jefecillo, me confirmó que yo tenía que ir de lunes a viernes en jornada partida de 10 de la mañana a 8 de la tarde. ¡Todo el día encerrada en ese infierno! Así que con muchas dudas, algún llanto y el apoyo de mis amigas, de mis padres y de David, decidí sugerirle al coordi que se metieran su trabajo en adobo. Les planté y me fui a casa. Qué ancha me quedé...

Aún mantengo contacto con una compañera que sí se incorporó, y no me sorprendió nada cuando me dijo que a ella y a otras tantas ya las habían largado. Y otras se habían ido porque no lo pudieron soportar. Eso es Qualytel. Abusan de la situación económica en la que estamos, porque saben que muchas personas en paro y pasando necesidad no pueden permitirse el lujo de renunciar a un trabajo, por degradante que sea.

Podréis encontrar otras opiniones por Internet. Evidentemente hay ideas para todos los gustos, pero os puedo asegurar que la tónica mayoritaria es poner a estos sinvergüenzas a caer de un burro. Veréis que el anuncio que tienen en Infojobs es perenne, se renueva cada tres o cuatro días (y así durante años) prometiendo las mismas mentiras y chorradas. Podéis inscribiros si queréis, sobre todo si buscáis experiencias surrealistas o poneros a prueba. Incluso podéis trabajar allí, me parece estupendo, pero al menos sed conscientes de dónde os estáis metiendo.

No creáis que aquí acaba todo. ¡Todavía hay mucho más! La guinda del pastel. Pasará un tiempo hasta que consiga expulsar a Qualytel de mi vida completamente. Pero como este post ha resultado ser demasiado largo, lo dejaremos en un Continuará...

Editado el 25/02/2016 para contaros cómo Qualytel me siguió molestando: a pesar de no haberme incorporado nunca a las filas de Qualytel, transcurridas unas semanas recibí en mi cuenta el ingreso de la nómina de ese mes. En cuanto detecté el movimiento y ví que era de ellos, les llamé para informarles de su error. Yo por aquel entonces ya tenía otras ocupaciones y poco tiempo libre, pero la chica que me atendió me insistió en la urgencia de que les devolviera el dinero y fuese a sus oficinas a firmar un fin de contrato. Yo jamás había firmado un contrato con ellos, así que no logro comprender por qué tuve que firmar aquello. Dar de alta un contrato laboral sin la firma del trabajador podrá ser cualquier cosa menos legal. Cancelé mis obligaciones y fui al banco a devolverles su dinero. Acudí a sus oficinas con el resguardo del banco. Después de una hora esperando a que me atendieran, me dieron una serie de papeles para que firmara. Uno de ellos era una carta en la que me comunicaban que yo había recibido una remuneración que no me correspondía y que debía devolverla en el plazo de una semana y que, de no ser así, tomarían medidas legales. Como si el hecho de cobrar lo que no es mío hubiese sido mi culpa. ¿Y medidas legales? ¿En serio se andaban con amenazas? ¡¡Pero si yo ya había devuelto el dinero!! Aquello fue surrealista. Y muy ofensivo. Me molestó tener que firmar aquel documento, pero lo hice pensando que así acabaría mi pesadilla. Todavía conservo la carta, por si alguien no me cree. Gustosamente la escaneraré y compartiré con quien la quiera. 

Antes de marcharme, le pregunté a la señorita que me atendió que si esa carta era documento suficiente para demostrar que yo jamás había tenido relación laboral con Qualytel. No entendió mi pregunta. Le expliqué que, después de aquello, no quería tener líos con Hacienda ni con la Seguridad Social. Se ofendió con mi cometario. "¿Por qué ibas a tener problemas?" Le contesté que, teniendo en cuenta que me habían pagado sin haber trabajado allí, de ellos ya me podía esperar cualquier cosa. Panda de inútiles. Se ofendió más y me fui. Al mes me llegó un informe de mi vida laboral, y ¿adivináis qué pasó? Allí figuraban los supuestos días que había trabajado para Qualytel. Así que, una mañana más, tuve que cancelar mis obligaciones para acudir a la tesorería a aclarar este entuerto.
 

Casi un año después de todo esto, me llamaron desde las oficinas de Qualytel de Madrid para decirme que había sido seleccionada para un proceso de selección en su empresa. Solté una carcajada, le dije que no estaba interesada y le pedí que hicieran el favor de no volver a llamarme nunca más. Y así ha sido. 

Editado el 08/11/2013: han pasado casi tres años desde mi experiencia en esa empresa y, sin embargo, el número de visitas a este post no deja de crecer. Quiero imaginar que el motivo es que por ahí sigue Qualytel haciendo de las suyas. Simplemente quería recordar a los lectores del blog que esta entrada refleja mi experiencia personal y mis impresiones después de pasar por allí y de hablar con los trabajadores. Para entender mejor algunas de mis quejas, no está de más que os leáis los comentarios, donde las explico de forma más detallada debido a las críticas que recibí y a que algunas personas me tacharon de mentirosa. También son muy interesantes los comentarios con las experiencias de personas que están trabajando allí o que acaban de experimentar un proceso de selección con ellos. Y, por supuesto, os invito a que sigáis compartiendo vuestras vivencias e impresiones al respecto; por mucho tiempo que pase, no debemos rendirnos y dejar que empresas como esta se salgan con la suya. Gracias.

Editado el 02/04/2014: viendo que Qualytel sigue estando de moda, me apetece actualizar para que los lectores que entran aquí buscando información vean que hablamos de experiencias recientes. No es el caso del post que escribí, puesto que se trata de mi experiencia personal y han pasado más de 3 años. Pero sí podéis encontrarlas en el apartado "comentarios": allí se encuentran las opiniones de personas que acaban de pasar por un proceso de selección/formación y de otras que trabajan allí actualmente.

Hace unos días, una trabajadora de Qualytel compartió con nosotros su experiencia, por su parte satisfactoria, aunque no niega algunos de los sucesos que hemos venido comentando en estos meses. Agradezco mucho su opinión, e intento comprender su punto de vista: está a gusto a pesar de que prescindieron de ella y semanas después volvieron a llamarla (supongo que aceptó porque no tendría otra cosa). Y lo entiendo, una vez que te metes en la rutina del día a día en un trabajo de este tipo, intentas que esas horas sean eso, la forma de ganarte el sueldo, y la vida "de verdad" empieza al salir de allí. Pero me da mucha pena que se aprovechen de eso, esta empresa y muchas más. Estamos en una situación tan triste y precaria que han conseguido "encadenarnos" con sus políticas empresariales abusivas y que veamos las injusticias como algo normal, típico en una empresa tan grande, contra lo que no podemos luchar. Han conseguido que renunciemos a nuestros sueños, a aspirar a otras cosas, a pelear por lo que es nuestro. Incluso han conseguido que estemos trabajando y veamos cómo fastidian a nuestros compañeros y nos volvamos inmunes: formaciones marcianas, horarios incompatibles con cualquier cosa, despidos masivos... Todo eso parece que nos da igual mientras a nosotros no nos toque. No es culpa nuestra, los culpables son ellos. Y ahora prima la supervivencia. Algún día nos daremos cuenta de que los trabajadores -clase media, llamarlo como queráis- solo sobreviviremos si somos solidarios y estamos unidos.

Editado el 10/04/2015: tan solo incorporo una breve nota para indicar que la pesadilla Qualytel continua para muchos. El apartado de "comentarios" sigue creciendo a base de experiencias nefastas y dolorosas. Sigo conociendo a personas que han pasado por allí y acabaron despedidas sin motivo o con bajas por depresión, ansiedad, migrañas e incluso úlceras. Mi consejo es que no aceptéis trabajar con ellos, que se les acabe el chollo de una puñetera vez. De hecho me sorprende que quede alguien en Zaragoza que no haya contactado ya con esta gentuza, o que tenga un familiar o conocido que haya trabajado en ese lugar. Ya basta.

miércoles, 19 de enero de 2011

Sobre los locos

La otra noche, en mi calle, vi a un tipo en mitad de la calzada arrancando los chicles pegados en el asfalto. Estuvo a punto de ser atropellado en varias ocasiones pero, a pesar de los insistentes pitidos, el hombre no cejaba en su empeño. Primero le daba unas patadas al chicle, luego lo separaba del suelo con las uñas y finalmente lo guardaba en una bolsa de plástico que llevaba colgada.

Un incomprendido.

jueves, 13 de enero de 2011

Sobre la Navidad

Marian se queja de que ya no escribo, y para compensarla le dedico a ella este post.

A Marian le gusta la Navidad casi tanto como a mí. No pretendo aguaros la fiesta ni ir por la vida de amargada, cada uno tendrá sus motivos para ser feliz como y cuando quiera, pero sinceramente a mí las Navidades suelen dejarme el ánimo tocado. David dice que soy su pequeño grinch, verdecito y protestón.

Para empezar me satura todo ese consumismo desmesurado y sin talento. Tenemos que tragarnos todas esas lucecitas horteras -que ya supondrán un buen gasto energético, que parece que nos sobra- decorando cada calle y cada escaparate. Luego llegan los regalos, comprados a precios astronómicos y a última hora, de los cuales adquieres unos cuantos con mucho cariño e ilusión y otros tantos por compromiso. De todos ellos, la mitad serán descambiados u olvidados en el fondo de un armario, y hasta el año que viene. Aprovechamos estas fechas para reunirnos a cenar con personas que luego el resto del año nos importan un pimiento, pero claro, es tradición. Además tenemos que comer como salvajes, darnos banquetes pantagruélicos con manjares de fiesta a precios desorbitados. Todavía no te has recuperado de una cena, que ya te están sirviendo un pavo trufado. Sobra comida y acaba en la basura. Engullimos kilos de turrón, total, sólo es una vez al año... Y digo yo, ¿no sería bonito pensar un día cualquiera: "ey, hace una mañana preciosa, ha salido el sol, soy feliz, os quiero gente, voy a comprar langostinos para celebrarlo"?

Y encima eso. Con semejante batiburrillo de celebraciones cristianas, paganas, nórdicas y yanquis, ¿alguien se aclara de verdad con el motivo del brindis? ¿Qué celebráis vosotros? Yo siempre brindo por mis seres queridos, por su felicidad, aunque este año no tenía demasiados motivos para estar alegre. De todas formas, al menos en nuestro país, se supone que celebramos el nacimiento del niño Jesús, entre otras cosas. Lo que no tengo muy claro es cómo lo ven los niños. Tienen que tener un cacao mental... Los pobres igual piensan que el día 24 Jesús nació en Belén rodeado de pinos con bolas y que le llevó regalos un tal Papá Noel, o Santa Claus, o San Nicolás, o el barbudo gordo vestido de rojo que desfila de siete a diez por el Alcampo. ¿Y entonces que pintan los Reyes Magos en todo esto? Ah sí, son esos tipos que van en carrozas con disfraces de carnaval y que lanzan caramelos para que las señoras se peleen en el barro. Qué penita más grande. Dentro de lo malo, la Navidad es bonita cuando hay niños, porque ellos la hacen especial.

Otra cosa que me parece realmente absurda es la Noche Vieja. Anda que no hay noches en el año para salir a emborracharse hasta las tantas con los colegas, pero no, tiene que ser ese día, en el que los bares están hasta la bandera, que te cobran un riñón por entrar y tomarte cuatro copazos de sabe-dios-qué, y todos los parroquianos con trompetillas y gorretes y chorradas varias. Sinceramente no entiendo a que viene tanto escándalo sólo por el hecho de que cambie el año. Yo cambio el calendario de la pared, pero los días pasan y todos son más o menos iguales. Aunque puestos a celebrar bobadas, prefiero desearos un Feliz Febrero Nuevo, un mes bonito donde los haya, cortito y a veces sorprendente, con mis mejores deseos.

Marian, te prometo que cuando tenga chiquillos todo esto volverá a tener sentido. Y merecerá la pena sólo por ver la inocencia en sus ojos y la ilusión en sus risas. Ese día brindaremos con champán y nos podremos ciegas de roscón.


martes, 14 de diciembre de 2010

Podría ser peor

Normalmente, cuando vamos por la autovía y tenemos tres horas de asfalto por delante, aprovecho para darle la matraca a David con todas mis teorías existenciales, planes de futuro, recuerdos de la infancia o cotilleos varios. Otras veces lo acribillo a preguntas comprometidas, ya que no tiene escapatoria, pero no lo hago a menudo, no vaya a ponerse nervioso y nos estocinemos contra un camión. También solemos cantar canciones Disney con coreografía y todo, para que alucinen el resto de conductores, e incluso nos inventamos juegos. No se quejará de viajes amenos. Uno de los juegos ha venido a mi memoria recientemente, y he decidido exponerlo aquí para haceros partícipes también.

Estos días están siendo complicados ya que estoy recibiendo una formación para un trabajo que me importa un pimiento y además algunos de mis compañeros de clase son unos marcianos -se merecen un post a parte-. La Rami y yo nos preguntamos a diario ¿pero qué demonios hacemos aquí? La respuesta es simple: dinero. Así que a pesar de todo vamos a intentar tomárnoslo con humor.

El juego que inventé con David consiste en crear una lista con los trabajos más horribles del mundo. Valen horribles del tipo qué coñazo, no los haría ni borracho, físicamente duros o rematadamente absurdos. Después por votación popular se elige el más peor y el que lo dijo gana. Como en el un, dos, tres, por veinticinco pesetas:

- pintar las rayas de la carretera
- operar de próstata a un elefante
- limpiar un puticlub
- empaquetar barajas
- vender enciclopedias por teléfono
- desmontar letrinas o baños químicos o como se llamen esas casetas verdes apestosas
- cobrar el peaje de la autovía de madrugada
- desinsectar pisos desahuciados
- barrer una plaza después de un botellón
- maquillar cadáveres
- conducir un coche fúnebre
- trabajar en una mina
- asfaltar carreteras
- vigilar un faro
- recoger percebes
- diseñar el estampado del papel de cocina, ese de las tacitas y las manzanas con caras
- apretar un tornillo en una cadena de montaje
- repartir las bombonas de butano
- cualquier cosa que implique entrar en una alcantarilla
- separar la basura para reciclar
- vender biblias de puerta en puerta
- redactar el BOE
- limpiar los cristales de un rascacielos
- arreglar una antena del campamento base en la Antártida
- colocar los paneles indicadores del camino en el Kilimanjaro
- repartir panfletos disfrazado de salchicha gigante
- limpiar el polvo de una tienda de belenes
- hacer de travelo yonki en una peli de Almodóvar
- ser poli en el Bronx
- regentar una joyería en Villaverde
- realizar análisis de orina y heces
- disfrazarse de Pluto en Disneylandia

¡Y el caso es que alguien lo tendrá que hacer! Esas personas se están ganando el cielo.

Poned vuestras ideas en comentarios y vamos ampliando la lista :)

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Sobre el alma

El alma es un concepto que, a lo largo de la historia de la humanidad, ha originado multitud de debates filosóficos en torno a una serie de cuestiones y planteamientos profundos como su definición, su estado, si es inherente a cada ser humano o si por el contrario migra y evoluciona hasta alcanzar un rango superior e incluso si es inmortal. Yo de filosofía no he aprendido más que cuatro conceptos básicos así que no sabría que opinar al respecto.

El otro día iba paseando por la calle pensando en mis tonterías para nada trascendentales dispuesta a entregar unos cuantos currículums por ahí, por si alguno cuela. En la otra acera vi a un hombre arrodillado con la cabeza agachada, el pelo blanco y un jersey rojo muy viejo. A su lado había un cartón con letras negras que decían Por el amor de Dios. Mientras cruzaba de acera me llevé instintivamente la mano al bolso y saqué el monedero. No sé por qué este buen hombre me impactó más que otros, ya que no es nada extraño ver a gente pidiendo por el centro. Ni si quiera lo pensé. Deposité un euro en su vasito de plástico y en ese momento el hombre me miró y me dio las gracias de corazón. Se me encogió el estómago y me sentí ruin. Un maldito euro. Y ni si quiera fui capaz de sostenerle la mirada. Sólo sonreí, pero en seguida giré la cara y seguí mi camino. Por supuesto me eché a llorar como una idiota, y tuve que aguantar las miradas marcianas de los viandantes.

Yo no sé mucho de filosofía. Lo que sí se es que algo se me calló a los pies.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Sobre los extraños

Muchos de vosotros ya conocíais mi singular habilidad para hacer amigos, así como de entablar conversaciones con extraños. En la verdulería, en el metro, en la cola del banco o simplemente paseando por la calle me han ocurrido cientos de anécdotas con personas la mar de interesantes. El mundo está lleno de gente maja, y un poco loca, la verdad, por eso merece la pena estar atento a las señales, siempre puedes aprender cosas curiosas o pasar un rato agradable.

El otro día volvía del centro en autobús. Iba pensando en mis tonterías habituales cuando de repente nos paramos en un semáforo, en frente de un mesón que lucía en la puerta un llamativo cartel escrito a mano con rotulador rojo, hoy cocido 15 euros.

La abuela que iba a sentada a mi lado soltó un aspaviento. Madre mía, un cocido 15 euros. Y me miró... Desconozco el motivo por el cual atraigo tanto a las abuelas. Me resulta todo un misterio. Será porque tengo pinta de la nieta perfecta, o quizá es que les guste mi colonia... El caso es que le devolví la mirada, y asentí. Ella seguía farfullando. Hay que ver, cómo se pasan, 15 euros por un cocido. Para salir del paso le contesté que bueno, que si era con sopa y todo... Que no hija que no, si un cocido total es un poco de puerro, y un puñao de garbanzos que cuestan cuatro duros. Le dí la razón, qué más podía hacer. Claro, claro, total unos garbanzos, sabiendo que estaba dando pie a una larga disertación sobre cocidos. No me equivoqué. Me explicó como se pueden aprovechar los restos de un jamón, que si la berza, que si en la olla en un momento, y lo mismo pa cuatro que pa cuarenta, que si bla bla, orgullosa de su guiso, y a todo esto ya que pasaba por allí se iba a bajar donde el lidel a comprar pescado que hoy es martes y toca. Me deseó un buen viaje y me dedicó una sincera sonrisa. Cuando bajó del autobús aún la miré un largo rato. No sé si tendrá muchas visitas, amigas, nietos, o marido. El caso es que la mujer necesitaba hablar con alguien. Espero que se quedara a gusto.

Ya casi llegando a mi parada me levanté para pulsar el botón y me crucé con una madre y su hijito. El niño iba la mar de contento, mirando a todas partes, canturreando y tocándolo todo. Conseguí captar su atención sacando la lengua, le hice unas cuantas monerías, me miró como a un marciano pero al final se echó a reír (de mí supongo). Y luego me imaginé lo divertido que sería tener un hijo y sacarlo a pasear. A lo largo del día seguro que te cruzas con una docena de personas que se te paran a hacer el gilipuertas y a hablar con voz de idiota. Todo un espectáculo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Sobre mi casa

Hoy es el último día que paso en mi casa. Había imaginado este momento cientos de veces; qué bien nos engañan las películas, a la hora de la verdad la vida es mucho más sosa. No hay despedidas apasionadas, ni música de fondo, ni planos detalle de los rincones más emotivos, ni por supuesto flashbacks de los momentos entrañables aquí vividos.

Ahora me dirijo hacia la cocina y examino los detalles que tanto he aborrecido y que, aunque parezca absurdo, a mi manera los voy a echar de menos. A fin de cuentas es mi primera casa (que no mi primer piso). Llevo más de tres años quejándome de las paredes desconchadas, los muebles viejos y feos, la cocina pequeña y destartalada, el grifo que gotea, los enchufes sueltos, la ducha sin fuelle, la falta de espacio... Sé que el cambio va a ser a mucho mejor, eso sin duda, pero nunca olvidaré los llantos y las risas a partes iguales que estos desperfectos me han provocado. Nunca olvidaré lo feliz que he sido aquí, y todo gracias a la gente que ha compartido conmigo este lugar tan especial.

Todo comenzó una noche de julio, con mi padre y la fatídica anécdota de la bicha. Esa noche sí que reí y y lloré como una histérica. Fue una entrada por todo lo alto, con Ahmed subiendo cajas y más cajas y una bicicleta estática. Después, con Laura y las vecinas vinieron las jornadas de bricomanía, decoración, chapa y pintura. Varios viajes al Ikea y cientos de llamadas surrealistas con gritos y cabreos para dar de alta Internet. Conocimos el barrio, a nuestros pintorescos vecinos y decidimos ampliar la familia con dos lindos gatitos. Los amigos entraban y salían como en un hostal. Cenas, cervezas, películas, juegos de mesa, noches que acaban de día, rolletes y algún que otro romance. David le cogió tanto cariño a la casa que decidió venir para quedarse.

La casa dio un giro hacia la edad adulta. Aunque tenemos cientos de juguetes y muñequitos, incorporamos al dormitorio una cama de matrimonio. La primera de nuestras vidas. Qué risa nos daba esa palabra. Bajo este techo hemos vivido momentos inolvidables y, sobre todo, hemos soñado despiertos, hemos imaginando el maravilloso futuro que nos espera juntos, haciendo planes y tomando decisiones, la última de las cuales nos ha llevado a clausurar esta etapa. Hoy es mi último día aquí.

Tengo dos maletas enormes abiertas pero vacías. No sé ni por dónde empezar. En principio sólo debería llevarme lo imprescindible, a fin de cuentas en casa de mis padres tengo todo lo necesario y el terrorífico momento de la mudanza ya llegará. Prefiero no pensar en ello todavía porque me dan los siete males. Así que supongo que sólo meteré ropa, bolsos y zapatos. Si todo sale bien, la mudanza será pronto, y yo ya no volveré por aquí. Solo para meter cosas en cajas. Supongo que para David tiene que ser más triste, a fin de cuentas se queda aquí solo esperando la señal para partir. Ayer le preparé varios guisos y los guardé en el congelador, siento que sobre mí recae la responsabilidad de su buena alimentación, aunque me encuentre a 300 kilómetros. Y sigo sintiendo que me olvido de algo importante. Bueno, no será tan importante.

El lunes tengo una entrevista y estoy muy nerviosa. Quiero hacer las cosas bien. Sé que soy capaz, y además ya me va tocando un pequeño golpe de suerte. En cuanto encuentre un trabajo sé que todo irá a mejor. La casita nueva, la familia cerca y los amigos de toda la vida. Espero que los de fuera os animéis a visitarnos. Ya sabéis que las puertas de mi casa siempre van a estar abiertas.

Madrid, fuiste la ciudad de mis sueños y te voy a echar mucho de menos. Vine aquí hace más de 9 años con una maleta repleta de ilusión. Ahora me voy con un chico maravilloso y todo un mundo de sueños nuevos junto a él.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Sobre las noches

Anoche, mientras el Rey de la Sal y sus vasallos, los Hombres de las Islas de Hierro, izaban las velas de sus barcoluengos dispuestos a conquistar las tierras verdes, me empezaron a escocer los ojillos. ¡Madre mía, si son casi las tres de la mañana! Será mejor que apague la luz y me acueste.

Dejé el libro en la mesilla y le dí un achuchón a David. Después de acomodarme, se giró y me puso la mano en el hombro.

D: Paciencia.
I: ¿Paciencia? ¿Quién?

David levantó el brazo y me señaló.

I: ¿Paciencia yo? ¿Por qué?
D: Mshhporqu....tas...dibujangnnnfffss...
I: ¿Perdón?
D: msshh... Porque estásh dibujando coshitas zzz....

:)

¡Te voy a echar de menos! No quiero imaginarme cuántas noches voy a estar sin ti. Sólo espero que todo esto pase rápido, que vayan saliendo bien las cosas, que tengamos suerte, que nos la merecemos, y que pronto podamos aburrirnos en nuestra nueva rutina particular. ¡Te quiero, pequeño!

sábado, 30 de octubre de 2010

Sobre la fauna en el tren

Siempre que llego a Zaragoza mi padre me espera sonriente en la estación del tren. Lo primero que me pregunta es que cómo ha ido el viaje, que si me han dado mucho la turra los compañeros de vagón - parece que tengo un imán para los plastas- y la mayoría de las veces contesto que sí. Así que voy a tratar de hacer un recopilatorio de todas esas personas cuyo comportamiento me resulta tan peculiar - en realidad me resulta molesto, pero no deja de ser curioso como la gente no es consciente de ello-.

El fin de semana pasado mi compañera no tendría más años que yo, aunque éramos la noche y el día. Ella iba perfectamente enconjuntada con su traje de chaqueta negro impecable, sus tacones y su maletín. Nada más acomodarse en su asiento, la yupi encendió su portátil y se puso a trabajar. Pudo mandar en la hora y cuarto de trayecto como 30 emails, además de contestar varias llamadas al móvil de jefes, secretarias, abogados... Qué chica más eficiente. Yo sin duda la contrataría. Pero vamos, que si para llegar a ser alguien en una empresa debes llevar ese ritmo de vida frenético y sin descanso... no sé si a mí me compensa. Sólo de mirarla me contagió algo de estrés. El tiqui tiqui de las teclas no es la mejor banda sonora de un viaje...

Peor era el fulano del asiento de delante. El tipo creía que el mejor lugar en el mundo para elegir la melodía de su móvil nuevo era el Ave. Claro. Por eso sus compañeros tuvimos que escuchar una y otra vez las 20 musiquitas del teléfono hasta que el hombre se decidió. Ring ring... nino, nino, nino... ñaaaauu, ñaaaaauuu... cri cri, cri cri... lerele, lerele loooo... y otra vez ring ring... que levante la mano el que NO le habría metido el móvil por el...

Detrás de mí viajaba una señora mayor de las que no sabe estar hora y media callada. Por eso llamó a su hija, a la Antonia, a la Seve, a su cuñada y al pueblo entero por lo visto. Así todos pudimos deleitarnos con los entresijos de su fascinante vida. Porque si no se han descongelado del todo las chuletas, podemos hacer una tortilla. Si hija, le quitaron la vesícula. No no, yo estoy bien, todavía me voy un poco de vientre pero nada grave. ¿En serio? Cuando se enteren en el barrio... Ay lo que me cuentas... Esa es una guarra y no sé como el tontolaba del Paco se lo consiente, y eso que las tetas se las pagó él. Si si, el viaje bien, te dejo que me llaman por la otra linea...

Sin duda mis favoritos son los niños desbocados, poseídos y gritones con padres pasotas, impotentes y también gritones. Nadie dijo que fuera fácil, desde luego. Pero a la hora de que me hierva la sangre, dudaría entre darle el tortazo al señor padre o a su prole. Como ahora a los niños no se les puede dar un cachete, y mucho menos en público, si no quieres acabar lapidado, toda la tensión acumulada por los padres la liberan a chillidos. Los ves con la vena de la frente hinchada, la cara roja, los nudillos reventones... Y el niño totalmente ajeno al chocho que está montando con sus lloros y sus pataletas. Y no hablo de bebés, que un bebé llore es totalmente lógico y a veces incontrolable. Hablo de pequeños tiranos de doce años crueles, contestones y engreídos. El mundo se está volviendo loco.

Otro personaje pintoresco es el guiri desgreñado con americana y deportivas que se va quedando dormido por las esquinas, o encima de su compañero de asiento... Además de estar en la parra no entiende ni papa de castellano, pero no se corta en preguntarle a todo el mundo que dónde están la cafetería y el baño, que dónde tiene que dejar la maleta, que si la peli es gratis... Todo en su inglés-con-zapato-en-la-boca característico, y mirándote como si fueras un marciano cuando le respondes cortésmente que "yes, yu can put yur suitkeis jiarrr". Anda y que les den, que aprendan castellano o que se queden en su pueblo.

Los adolescentes que viajan solos no molestan. Van a su bola leyendo El jueves o La cuore y escuchando música con su ipod. Pero ojo como vayan en grupo. Lo primero son las fotos haciendo el capullo que colgarán después en el facebook. Después los chistes verdes, los cánticos regionales y las risas descontroladas. Los vaciles a la azafata, los viajes al baño de tres en tres... Sólo les falta sacar el kalimotxo.

Y ahora, repasando lo que he escrito, me siento una vieja cascarrabias. Yo sólo quiero estar tranquilita en mi asiento leyendo. No sé si es normal que me moleste tanto el ruido o el barullo. Quizás lo que más me molesta no es el ruido en sí, sino la estúpida manía que tiene la gente de estar todo el tiempo dando la nota, llamando la atención, como si a los demás nos importaran sus vidas. ¿Y acaso a ellos no les preocupa que los demás nos enteremos de todas sus intimidades?

Como dije antes: curioso.

viernes, 29 de octubre de 2010

Autogooglearse

Sé que es una petardez pero me apeteció probar... así que me busqué en google. Para mi sorpresa, la primera sugerencia mostrada es una carta de una presunta colaboradora del GRAPO que se llama como yo. Bueno, o yo como ella, que me saca una pila de años... Tiene su gracia. Hay miles de mujeres con las que comparto nombre ¡y dos apellidos! en el mundo, da que pensar. Pero gracias a la insistencia de David y a sus sabios -y un poco exasperantes- consejos, he conseguido pasar totalmente desapercibida en el cyber mundo. Cosa que también da que pensar, más aún... Es posible que dentro de unos años nos identifiquemos con un número o un nick (personal e intransferible) en lugar de por la mención oficial a nuestros antepasados. Y también sucederá que, a pesar de tus 70 kilos de huesos y carne, si no estás en el cyber espació ya no serás nadie.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Lección

Notitas con secretos, el juego del ahorcado, dos y dos son cuatro, las faldas de las niñas, te pillo en el recreo, la clase de gimnasia... Y las vacaciones de verano. De fondo la maestra tararea la lección. ¡Hoy cumplo ocho años!

martes, 17 de agosto de 2010

Intimidad

En esta casa no hay intimidad. Pillo el tabaco y la chupa y me piro. Camino por la calle. Tráfico y obreros. Gritos y pitos. Señoras con sus hijos y hombres con sus perros. Abuelos que cruzan. Uno me mira. Por fin sola.

viernes, 6 de agosto de 2010

Bicho

Vuelve andando de una fiesta. En la acera se cruza con un bicho. Taquicardia, sudores fríos, terror, ¡pelos de punta! Corre despavorida a refugiarse en su casa. Joder, qué asco me dan estos humanos.


Bicho =  la innombrable.

Margaritas

Corre por el campo persiguiendo un abejorro. Siente el frescor de la hierba bajo sus pies y la fuerza del sol en su inmaculada piel de niña. Corta una margarita y se la coloca en el pelo. Se siente una princesa. Nunca volverá a tener diez años.

Despertador

Un sueño agitado termina por despertarla. El maldito tic tac le acelera el pulso. No es un reloj cualquiera, no da la hora. Se jacta de que cada segundo que pasa es un segundo menos de placer entre las sábanas.

Tigre

El tigre se acerca altivo, con paso lento pero enérgico. El hombre observa sus delicados movimientos a través de los barrotes. Qué clase, qué elegancia, piensa con asombro. Suena el click de la cámara de fotos. El hombre se acomoda en su lecho. El tigre se va a su casa, no sin antes pasar por la tienda de souvenirs.

Economía

¿Podemos hablar de otra cosa? Es que no entiendo nada de economía. El mundo está raro. Si, eso dicen. Yo lo único que sé es que tengo más ex jefes que ex novios.

Explosión

La primera explosión me asusta. Mi corazón se detiene durante una fracción de segundo. Pero las siguientes me hipnotizan. La multitud aplaude maravillada. La oscuridad de la noche se quiebra entre destellos de mil colores. Los fuegos iluminan tu sonrisa. Y sólo sé que te quiero.

Discutir

Con la garganta reseca y la voz temblorosa, escupió todas sus frustraciones. Le recriminó haber sido tan cobarde y conformista. No te tortures por lo que podría haber sido, replicó. Aún somos jóvenes. Estaba exhausta, no le apetecía discutir más. Le dio la espalda al espejo.

jueves, 5 de agosto de 2010

Cacahuete

Intentaba sacarle una foto al mono, pero corría desatado por su jaula. Trató de captar su atención. "¡Toma, mono!". Le lanzó un cacahuete. El mono se acercó con cautela, cogió el cacahuete y, después de olerlo, se lo llevó a la boca. Con un sonoro escupitajo se lo devolvió.