Querida mamá:
un año más, siento tu ausencia y sigue doliendo. Te tengo presente en cada momento importante de mi vida, y ojalá fueras consciente del impacto que tuvieron tus palabras y tus acciones en la persona que soy hoy en día. Estoy estudiando un máster sobre lectura que te encantaría, ojalá pudiéramos compartir impresiones y vivencias. Por supuesto, en la autobiografía que me encomendaron redactar como primera tarea, apareces en varias ocasiones, ya que esa pasión la heredé de papá y de ti. Lo hicisteis muy bien. Te recuerdo a través de los sentidos, de las comidas que preparabas y tanto me gustaban, te encuentro en los libros de mi polvorienta biblioteca. Por supuesto, también te siento a través de la música. La otra noche les canté esta canción a mis hijos mientras les hablaba de lo increíble que eras. Siento tanto que no te hayan podido conocer, serías sin duda su persona favorita.
Mamá, te quiero siempre. Eres maravillosa.